Cuando cumplí 14 años, mis amigas me regalaron una pecera con dos pececillos. Pepa era naranja y regordeta (típico pez de estanque y fuente decorativa) y Pepe era negro con ojos saltones. Yo les intentaba cuidar y me duraron lo suficiente para cogerles cariño. Recuerdo haberme levantado alguna noche a ver si dormían. Les observaba en la oscuridad posados sobre las piedrecillas de colores del fondo, pero enseguida se asustaban y empezaban a dar vueltas rápidamente por la pecera. Nunca supe si realmente dormían.
Esto es un homenaje a las personas que, aunque parecen estar en su pecera, les preocupa lo que pasa a su alrededor.
Esto es un homenaje a las personas que, aunque parecen estar en su pecera, les preocupa lo que pasa a su alrededor.
Que envidia de blog, el tuyo tiene mucho mejor aspecto que el mío!!
ResponderSuprimirÁnimo, a ver si mantienes el ritmo de escribir 2 post semanales.
Pepa y Pepe, un pez naranja y otro negro...
ResponderSuprimirno sé a quién de nosotras se le ocurrió la idea de regalarte 2 peces por tu 14 cumpleaños... pero creo que los nombres los elegí yo ... jajjaja muy original... ya no me acordaba Raquel!!!