martes 27 de enero de 2009

La sonrisa y el altruismo recíproco

Los rostros sonrientes se recuerdan mejor que los de gesto neutro. Un equipo de la Universidad de Duke ha demostrado las bases físicas de este fenómeno. A un grupo de personas se les presentó unas fotografías de personas que no conocían asignándoles un nombre. La evocación de nombres asociados a rostros sonrientes activa de forma preferente una región del cerebro relacionado con el proceso de recompensa. Desde el punto de vista evolutivo podemos pensar que somos sensibles a las señales sociales positivas y nos conviene acordarnos de quienes han sido amables con nosotros por si hemos de interactuar de nuevo.

El altruismo es una conducta que, a priori, sólo beneficia al receptor de la interacción social. Es curioso que el altruismo no sólo se da entre individuos con cierto parentesco, también se produce entre individuos no parientes, pero requiere una serie de condiciones para mantener el equilibrio:
- Cuando dejas alguna cosa a otra persona has de identificar a ese individuo en posteriores interacciones sociales y recordar a los individuos de los que has recibido apoyo. La sonrisa tendría aquí gran importancia puesto que un rostro amigable hará más duradero el recuerdo.
- Has de tener la oportunidad de interactuar a menudo con esa persona, por tanto, una convivencia prolongada.
- Ofrecer apoyo a los individuos que lo devuelven; se produce cierto control social con los individuos que no cooperan.

Por tanto, ¿cuál será la mejor estrategia cuando una persona, que apenas conoces, te pide algo por primera vez? Por ejemplo qué hacer cuando, siendo estudiante, un compañero de clase te pide unos apuntes. Si hay posibilidad de interactuar nuevamente con ese individuo, la mejor estrategia es, en principio, cooperar y después hacer lo que haga el otro. En nuestro ejemplo sería dejar los apuntes pero después actuar como actúe él: si no nos devuelve los apuntes o no nos deja los suyos cuando se los pedimos, no se los volveremos a dejar, pero, de entrada, la mejor estrategia es cooperar aunque nos arriesguemos a quedarnos sólo con el efecto negativo en términos de eficacia biológica.

Mente y cerebro. nº 31

5 comentarios:

  1. Como ya sabrás no estoy completamente de acuerdo contigo. Creo que las experiencias pasadas, aunque sea con otros individuos, influye también mucho. Si tu le dejas los apuntes a otra persona y esta no te los devuelve. Si vuelves a dejar tus apuntes a otra persona distinta y tampoco te los devuelve, etc... al final cuando alguien te pida los apuntes no se los dejarás aunque quizá en esta ocasción si que se te fueran a devolver.
    Esto ocurre hoy en día en muchos ejemplos, vas a un determinado pueblo y pueden ser gente desconfiada de los de vienen de fuera cuando tu nunca has ido a ese pueblo y nunca has tratado con esa gente (según tu teoría esta gente debería ser amable y normalmente ocurre lo contrario).
    ResponderSuprimir
  2. No dejar los apuntes es una estrategia que, en principio, no te reporta beneficios pero tampoco pérdidas. Sin embargo, no me parece una buena estrategia a largo plazo pues, si nuestros antepasados no hubieran cooperado de manera altruísta alguna vez seguramente no hubieran evolucionado como sociedades. Según Wilson (1975) una sociedad es un “grupo de individuos pertenecientes a la misma especie y organizados cooperativamente”. En un grupo de individuos en que todos actuaran de manera egoísta, por competición, no sería evolutivamente estable. Normalmente uno estaría más dispuesto a hacer favores a los individuos más cercanos genéticamente, sin embargo, es curioso que el altruísmo se da también en muchas sociedades animales entre individuos no parientes. A nivel personal seguramente si nunca dejas los apuntes serías socialmente aislado puesto que el grupo tiende a ejercer cierto control social de manera que aisla a los individuos que no cooperan. Espero que nunca te obligaran a hacer un trabajo en grupo como está tan de moda ahora con lo del Plan Bolonia o que te pusieras enfermo durante dos semanas sin poder ir a clase. Las experiencias anteriores ejercen cierta regulación en nuestras conductas, pero cada persona es diferente y, a largo plazo, seguramente te interesaría cooperar en aras de un beneficio mútuo.
    ResponderSuprimir
  3. Pues yo siempre los dejaba, siempre, incluso cuando alguien no me parecía demasiado fiable... ¡y nunca me fue mal! Me gusta ayudar, aunque se corra un cierto riesgo.

    Y por cierto: ¡totalmente de acuerdo con la distinción facial de los sonrientes!

    :D
    ResponderSuprimir
  4. cierto es que un grupo o sociedad de individuos egoistas que no interactúan no llegará muy lejos. Pero también es cierto que esencialmente el comportamiento humano es egoista incluso cuando interactuas. Hay quien no te deja los apuntos por egoismo, competitividad o porque otras veces los dejo y le fue mal. Pero incluso cuando uno los deja de alguna manera esperas algo de la otra persona, aunque solo sea un gracias con sonrisa, y si no recibes na de na directamente de la otra persona, puedes decirte a ti mismo que bueno soy, y ahí ya ganas algo.
    algo así también pasa cuando te gusta un chico o una chica. Cuando se dice "te quiero", realmente significa "te quiero, te quiero porque me gustas"
    es dificil saber si en todo comportamiento altruista no hay algo de egoismo. Pasa como en la eterna discusión sobre si somos libres, o si nuestro comportamiento está completamente determinado por las circunstancias. Unos dicen que aunque no podemos elegir las circunstancias que nos toca vivir, sí depende de nosotros la actitud que tengamos en esas circunstancias. Otros dicen, que tampoco somos libres de decidir sobre que actitud tener.
    Aranguren encontró una buena salida ha esta discusión: "no sabemos si somos libres, pero lo importante, es que vivimos como si lo fueramos"
    no sabemos si una sonrisa es realmente altruista, pero vivamos como si lo fuera.....y no dejemos de sonreir a los demás
    ResponderSuprimir
  5. Si, yo creo que la mejor estrategia social se basa en el RENCOR. Actúa de buena fe y "altruistamente" (a la espera de la recompensa futura), pero guarda rencor a quien te falle (no vuelvas a favorecerle).
    Consecuencias:
    - Si todo el mundo actúa así, "la sociedad" podrá soportar cierta cantidad de parásitos sociales que, por el rencor, no se podrán aprovechar más de una vez del mismo individuo.. o lo que es lo mismo, un individuo puede comportarse un cierto % de las veces de forma parasitaria sin romper la estabilidad del sistema.
    - Si hay demasiados parásitos, el rencor individual pasa a ser insuficiente y el altruista se "arruina", pero al parásito tampoco le van bien las cosas ya que rápidamente se queda sin tener a quien gorronear.

    Conclusión: Apadrina un parásito; si todos somos generosos y rencorosos nunca desaparecerá este simpático elemento de nuestro entorno.

    Javi
    ResponderSuprimir