Los rostros sonrientes se recuerdan mejor que los de gesto neutro. Un equipo de la Universidad de Duke ha demostrado las bases físicas de este fenómeno. A un grupo de personas se les presentó unas fotografías de personas que no conocían asignándoles un nombre. La evocación de nombres asociados a rostros sonrientes activa de forma preferente una región del cerebro relacionado con el proceso de recompensa. Desde el punto de vista evolutivo podemos pensar que somos sensibles a las señales sociales positivas y nos conviene acordarnos de quienes han sido amables con nosotros por si hemos de interactuar de nuevo.El altruismo es una conducta que, a priori, sólo beneficia al receptor de la interacción social. Es curioso que el altruismo no sólo se da entre individuos con cierto parentesco, también se produce entre individuos no parientes, pero requiere una serie de condiciones para mantener el equilibrio:
- Cuando dejas alguna cosa a otra persona has de identificar a ese individuo en posteriores interacciones sociales y recordar a los individuos de los que has recibido apoyo. La sonrisa tendría aquí gran importancia puesto que un rostro amigable hará más duradero el recuerdo.
- Has de tener la oportunidad de interactuar a menudo con esa persona, por tanto, una convivencia prolongada.
- Ofrecer apoyo a los individuos que lo devuelven; se produce cierto control social con los individuos que no cooperan.
- Cuando dejas alguna cosa a otra persona has de identificar a ese individuo en posteriores interacciones sociales y recordar a los individuos de los que has recibido apoyo. La sonrisa tendría aquí gran importancia puesto que un rostro amigable hará más duradero el recuerdo.
- Has de tener la oportunidad de interactuar a menudo con esa persona, por tanto, una convivencia prolongada.
- Ofrecer apoyo a los individuos que lo devuelven; se produce cierto control social con los individuos que no cooperan.
Por tanto, ¿cuál será la mejor estrategia cuando una persona, que apenas conoces, te pide algo por primera vez? Por ejemplo qué hacer cuando, siendo estudiante, un compañero de clase te pide unos apuntes. Si hay posibilidad de interactuar nuevamente con ese individuo, la mejor estrategia es, en principio, cooperar y después hacer lo que haga el otro. En nuestro ejemplo sería dejar los apuntes pero después actuar como actúe él: si no nos devuelve los apuntes o no nos deja los suyos cuando se los pedimos, no se los volveremos a dejar, pero, de entrada, la mejor estrategia es cooperar aunque nos arriesguemos a quedarnos sólo con el efecto negativo en términos de eficacia biológica.
Mente y cerebro. nº 31
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