Seguro que recuerda alguna película en que el héroe se pierde en el desierto o en el bosque y, tratando de encontrar el camino, descubre que ha estado caminando en círculos.Hace unos días The Times se hacía eco de un estudio de Jan Souman y su equipo de Max Planck Institute for Biological Cybernetics en Tübingen, Alemania.
Los experimentos en un bosque alemán y el desierto del Sahara en Túnez, han demostrado que la gente, al perderse, vuelve sobre sus pasos sin darse cuenta a menos que se tenga un marcador, como el Sol o la Luna, para guiar el camino.
"La gente no puede caminar en línea recta si no se tienen referencias absolutas, como una torre o una montaña en la distancia, o el Sol o la Luna, y con frecuencia se termina caminando en círculos."
Los científicos, cuyo trabajo se publica en la revista Current Biology, también refutaron una explicación popular del caminar en círculos que sugiere que la gente vira en una dirección debido a que una pierna sea ligeramente más larga o más fuerte que la otra lo que modificaría la trayectoria final. En una investigación en que se pedía a la gente que caminara en línea recta con los ojos vendados, finalmente los participantes acababan caminando en círculos pero no en una dirección en particular, a veces se desviaban a la izquierda como a la derecha, sin modificaciones debidas a la fuerza o longitud de la zancada.
El Dr. Souman sugiere que es más probable que los patrones de marcha circular surjan de la creciente incertidumbre sobre la dirección. Mientras caminamos, surgen pequeños errores aleatorios en las distintas señales sensoriales que proporcionan información sobre la dirección, sucede de forma sumativa con el tiempo, haciendo que lo que la persona percibe como recto se aleje de la verdadera dirección recta.
En el estudio se llevó a 6 voluntarios al bosque Bienwald, en el sur de Alemania, y se les pidió que caminaran en línea recta tanto como pudieran mientras se monitorizaba su progreso mediante GPS. 4 voluntarios caminaron en un día nublado y 2 con un sol brillante. Los cuatro que caminaba bajo las nubes se movieron en círculos y 3 de ellos cruzaron su propio camino en varias ocasiones sin darse cuenta. Los dos voluntarios que veían el Sol fueron capaces de caminar en línea recta excepto 15 minutos al oscurecer debido a las nubes.
Un patrón similar se produjo cuando se probó con otros 3 voluntarios en el desierto del Sahara en el sur de Túnez. 2 voluntarios, que caminaron durante el día, pudiendo ver el sol, se desviaron de su curso, pero no caminaron en círculos. La 3ª persona, que caminaba por la noche, mantuvo una línea recta cuando la luna era visible pero, al ser tapada por las nubes, volvió sobre sus pasos.
El equipo tiene previsto seguir investigando el fenómeno en el laboratorio, con voluntarios caminando por un bosque de realidad virtual sobre una cinta especialmente diseñada para el estudio.
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