Hace unos días me asusté cuando una antigua compañera de colegio (actualmente educadora de niños) me explicaba que hay lista de espera en las guarderías* para los bebés de 4 meses. Lo puedo llegar a entender pero me parece lamentable en el sentido amplio de la palabra, sin culpabilizar a nadie. Quizá tendríamos que empezar a replantearnos para qué queremos tener hijos, ¿para que los cuiden y eduquen los demás? Quizá debamos reclamar firmemente mejoras en las prestaciones para cuidar de los hijos antes de que se conviertan en unos auténticos desconocidos. Quizá haya escuchado la frase "La mano que mece la cuna dominará el mundo".

Los niños, actualmente, donde pasan más tiempo es en la escuela, o en actividades extraescolares, donde los profesores cada vez tienen menos poder para rectificar la actitud de los pequeños. Son muy pocos los niños que van a comer a sus casas al mediodía (2 niños de 16 en la clase de mi compañera). Hay muchos niños que pasan mucho tiempo con los abuelos, que tienen cierta tendencia a conceder ciertos caprichos o no ser demasiado exigentes. Mientras están con los padres, los niños pasan mucho tiempo frente a la TV, la consola o el PC y muchas veces sin control ni valoración de los padres. Por otra parte, en los centros comerciales, hay una tendencia creciente de programar actividades para niños, con lo que se crea cierta asociación del tiempo de ocio con el consumismo. Ya no se ven niños jugando a “bote”, a la comba o a fútbol por la calle. ¿Cuántos juegos de mesa como “¿quién es quién?” o “el parchís” se han vendido este año? ¿Cuántas familias planifican actividades como ir a la montaña, al zoo, etc. habitualmente?
Como bien dicen, los niños no vienen con un libro de instrucciones bajo el brazo. En esta línea, Emilio Calatayud Pérez (Juez de Menores) nos da las claves para crear un pequeño tirano que más tarde puede evolucionar en un auténtico delincuente. Atentos porque sus palabras no tienen desperdicio:
Más información: Lección magistral Emilio Calatayud I y II.
*La palabra “guardería” está en desuso por su relación con el término “guardar” aplicado a personas (¿qué se “guarda” en una “guardería”? ¿niños?). Una “guardería” es un establecimiento educativo, donde los pequeños entre 0 y 3 años no sólo son supervisados y provistos de los cuidados necesarios de su edad, sino también son alentados a aprender de una manera lúdica; además, estos centros de educación preescolar sirven como primer contacto con los grupos sociales y una gran oportunidad para detectar malos hábitos y maltrato infantil. Sin embargo, su creación se debe a la necesidad del cuidado de bebés en sociedades “modernas” donde tanto el padre como la madre trabajan y no tienen familiares cerca o disponibles para encargarse del bebé.
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