A veces intentamos comunicarnos cuando estamos en niveles distintos de conciencia. Cuando dos personas tratan de comunicarse y una está hablando desde la lógica y la otra desde lo que le pasa, el encuentro es imposible. Es como intentar una comunicación desde dos idiomas distintos, un choque de paradigmas. Es fundamental que nos demos cuenta desde dónde nos está hablando el otro: cómo se ve el otro a sí mismo, cómo me ve a mí, cómo ve lo que nos pasa. Si estoy acostumbrado a ver las cosas desde mi conciencia difusa o desde mi intuición, querer encontrarme en armonía con otro que mira la vida desde la coherencia es, en principio, una pretensión casi imposible.Por otra parte, la dificultad de estar presentes. A veces nos escondemos detrás de disfraces, no podemos tener contacto con nadie, pues nadie puede conectar verdaderamente con un personaje de ficción. Otra forma de no estar es el autoengaño; las personas no se dan cuenta de lo que les pasa, pero casi siempre tienen una explicación coherente de su sufrimiento, un libreto que justifica todo lo que les pasa pero que realmente no tiene nada que ver con su verdadero dolor.
El tercer tema es la dificultad para escuchar. Esperar con más o menos paciencia a que el otro termine de hablar sólo para poder decir lo que ya estábamos pensando no necesariamente es dialogar, sino que muchas veces es la mezcla y la superposición de dos monólogos...En estos casos, las personas no se conectan para nada con lo que el otro dice, no se escuchan porque cada uno de ellos ya ha decidido que tiene razón y, por lo tanto, lo único que están dispuestos a hacer es esperar que sea su turno para poder argumentar y demostrarlo.

2 comentarios: