
“Los hábitos alimentarios se inician a los 3 o 4 años y se establecen entre los 10 y 11, después es muy difícil cambiarlos” señala la Dra. Ángela Ferrer, endocrinóloga infantil de la clínica Teknon.
Diez consejos alimentarios:
1. Mantener una alimentación equilibrada (comer un poco de todo). Cuanto más variada sea una alimentación, más probabilidades de que sea equilibrada. Desde los 2 años el niño puede comer de todo y debe aprender a hacerlo. Cuantos más sabores pruebe, mejor, a mayor edad será más difícil.
2. El niño debe aprender que hay unos alimentos que nos gustan más que otros, no puede ser que no le guste toda la verdura o todo el pescado. A veces deberá probar los alimentos más de una vez para acostumbrar el gusto; puede ayudar preparar los alimentos de diferentes maneras y de forma atractiva.
3. Nunca utilizar la comida como premio o castigo. La comida es una fuente de placer.
4. Mantener unos horarios estables de comidas.
5. No dar a escoger. Un niño no debe escoger qué comer, deciden los padres. Se pueden dar opciones como por ejemplo entre 2 tipos de verduras o entre diferentes formas de preparación.
6. No obligar a comer. No pasa nada si un niño sano come mal en una ingesta, pero debemos evitar darles sólo lo que les gusta o lo que comen bien. Algunas estrategias podrían ser: repetir en la siguiente comida el plato dejado, no pasar al segundo plato o al postre hasta acabar, quitar el plato al mismo tiempo que a los demás (esté lleno o vacío), no levantarse de la mesa hasta acabar. Respetar si el niño manifiesta estar saciado, los estímulos internos de saciedad pueden verse alterados a largo plazo con la premisa de comer hasta finalizar la cantidad de comida que nosotros consideremos; el niño tiene que ser capaz de valorar sus límites.
7. Intentar que la familia coma unida (al menos una vez al día), siempre en la misma mesa y sin tele ni móviles, favoreciendo la conversación y dejando los problemas al margen. Una cena debería durar unos 35-45 min. Enseñar a comer lentamente y no levantarse de la mesa hasta que se termine. Todos deben comer lo mismo. Si se hace merienda-cena o se come en otro lugar o delante de la tele ha de quedar diferenciado como algo excepcional.
8. Realizar 5 comidas al día y evitar el picoteo entre horas. A media mañana o la merienda, sustituir la bollería por un bocadillo, fruta o yogur. Evitar las chucherías pues aportan calorías vacías de nutrientes pudiendo llegar a sustituir comidas.
9. Para no pasar hambre se deben ingerir hidratos de carbono de absorción lenta que se encuentran en alimentos como galletas, cereales, biscotes, tostadas o pan, arroz, pasta, patatas y legumbres. Evitar alimentos de elevado índice glucémico, se procesan rápido pues enseguida se convierten en azúcar, pero no sacian.
10. Si todos los miembros de la familia, sobre todo los niños, participan en las actividades relacionadas con la alimentación (ir a la compra, hacer el menú semanal, preparar alimentos, etc.) valoraran el esfuerzo que conlleva la preparación y comerán con más ilusión.
Los padres deben dar ejemplo con una comida sana y unos buenos hábitos tanto alimentarios como de actividad física para evitar en sus hijos la obesidad infantil y, ya en la edad adulta, complicaciones por diferentes patologías, problemas a nivel emocional y una menor esperanza de vida.
Fuente: ES- 23 enero 2010.