sábado 27 de marzo de 2010

El hundimiento del Titanic y el Lusitania revelan diferencias en los instintos de supervivencia


Casi 100 años después de que el Titanic y el Lusitania se hundieran en el Atlántico Norte, el contraste de destinos de sus pasajeros ha ayudado a explicar cómo el altruísmo puede asumir el control del instinto egoísta de salvarse a sí mismo. Una comparación científica de las dos catástrofes marítimas, que en conjunto se cobraron más de 2.700 vidas con sólo tres años de diferencia, ha sugerido que el instinto de conservación puede ser superado por la presión social, es decir dar un paso atrás mientras que otros son rescatados, pero sólo cuando la gente tiene tiempo suficiente para pensar.

Cuando el Titanic golpeó un iceberg después de 4 días del inicio de su viaje inaugural, el 14 de abril de 1912, se obedeció la máxima marítima de "las mujeres y los niños primero". Los jóvenes de edades comprendidas entre 16 y 35 fueron los menos propensos a estar entre los 706 supervivientes, mientras que las mujeres y los niños fueron los más salvados. Una historia diferente sucedió cuando el Lusitania fue torpedeado por un submarino alemán frente a Irlanda el 7 de mayo de 1915. Entonces, la mayoría de los sobrevivientes fueron hombres y mujeres jóvenes, los cuales tenían más capacidad para alcanzar los botes salvavidas.

Los científicos han propuesto que estas experiencias se pueden explicar por la rapidez con que los dos transatlánticos se hundieron. Mientras que al Titanic le llevó 2 horas y 40 minutos hundirse, lo que permite una evacuación ordenada, el Lusitania se hundió en tan sólo 18 minutos.

De acuerdo con el equipo de investigación, dirigido por Bruno Frey, de la Universidad de Zurich en Suiza, la rapidez con la que se hundió el Lusitania, hizo que el instinto de supervivencia de los individius prevaleciera, favoreciendo a aquellos que eran más fuertes y más capaces de escapar a los botes salvavidas con rapidez antes de que se llenaran, dijo el equipo. Como el Titanic se hundió más despacio, hubo tiempo para ejercer presión sobre los hombres y los pasajeros de clase baja para dar paso a las mujeres, los niños y las clases altas, e incluso para que la tripulación controlara el proceso y se impusiera físicamente.

"Demostramos que la presión del tiempo parece ser crucial a la hora de explicar el comportamiento en condiciones extremas de vida o muerte", dijeron los científicos. "Aunque los dos buques y la composición de sus pasajeros eran bastante similares, el comportamiento de las personas a bordo fue dramáticamente diferente”. "El rápido hundimiento del Lusitania creó muy probablemente una situación en la que la destreza física y quizá también la suerte o el azar jugó un papel importante mientras que, en el caso del Titanic, las normas sociales tuvieron más peso".

En el Titanic, los niños tuvieron un 14,8% más de probabilidades de sobrevivir que los adultos, así como las personas que acompañaban a un niño tuvieron un 19,6% más de probabilidades de sobrevivir que aquellos sin niño. Las mujeres también tuvieron más del 50% más de probabilidades de sobrevivir que los hombres. En el Lusitania, los hombres y mujeres de entre 16 y 35 años fueron los que más sobrevivieron, aunque no hubo diferencias significativas entre los sexos.

Fuente: The Times Online.

lunes 15 de marzo de 2010

Cuestión de objetivos (Reflexiones II)


A veces dirigimos nuestras vidas por objetivos descomunales que, aunque en muchos libros de autoayuda se siga señalando que somos capaces de todo lo que nos propongamos, deberíamos ser conscientes de que hay cosas que no dependen de nosotros, son objetivos externos con elementos que no podemos controlar. Otras veces no queremos realmente aquello que pensamos que queremos; por ejemplo nos fijamos como objetivo aprobar una oposición y pasamos años obcecados con ello, pero realmente quizá no sea más que un medio para obtener una estabilidad económica que representaría seguridad, bienestar, estatus social, tranquilidad, etc.

A veces nos planteamos objetivos pero no planificamos cómo llegar a éstos. Si sigo haciendo lo que estaba haciendo, obtendré lo que vengo obteniendo. Cuestionarse que tenemos que cambiar algo para obtener el resultado que queremos.

Imagina que haciendo círculos obtenemos círculos, cuando queramos obtener cuadrados debería plantearme si puedo llegar allí si sigo haciendo lo mismo que venía haciendo, es decir, círculos. Probablemente no. A partir de aquí, ¿puedes atreverte a cambiar lo que siempre haces, y con lo que obtienes malos resultados, por otra forma de hacer las cosas? Quizá así el resultado sea completamente diferente.

Parece que debemos incorporar nuevas formas de hacer las cosas para llegar al objetivo. A veces solucionar un problema que ya se ha dado no es más que un parche, debemos hacer una planificación estratégica para anticipar situaciones de manera que podamos prevenir.

Por otra parte parece que desde pequeños vivimos para el futuro; este es el mensaje que se nos transmite a través de cuentos, libros, TV, y la educación en general. El concepto de ocio se asocia a “hacer cosas”, tenemos el pensamiento de que estar sin hacer nada es de “vagos”... y ¿cuántas veces nos sentimos culpables si dormimos más de lo acostumbrado o nos pasamos el día en casa sin hacer nada o aquello que nos gusta...? Por lo general, tenemos tendencia a buscar la estabilidad. Lo que más nos desestabiliza en esta sociedad es el constante cambio, el movimiento, la evolución. La sensación es que el que no se mueve, se queda atrás y esto agota. Nos incomoda no saber lo que va a pasar en el futuro por lo que recurrimos a tarotistas, ahorramos lo que podemos, etc. Parece que ni siquiera seamos libres para marcarnos nuestros propios objetivos en la vida porque, de alguna manera, estamos condicionados por el entorno. A veces sobrecargamos nuestros días porque nos sentimos faltos de emociones y las buscamos fuera, nos sumergimos en esa monotonía que nos hace sentir seguros y ocasionalmente buscamos experiencias de satisfacción inmediata como comer por placer, comprar ropa, etc.

Estamos perdiendo la perspectiva de las cosas que son importantes. Hemos de buscar el equilibrio entre lo que queremos hacer y lo que hacemos. Ser conscientes de que lo único con lo que venimos a la vida es el tiempo y no podemos saber ni controlar cuánto tenemos; siendo así, quizá deberíamos plantearnos ¿cómo es mi vida aquí y ahora?


"Ningún viento es favorable para quien no sabe adónde se dirige"

martes 9 de marzo de 2010

Y se hizo el caos... en Barcelona

Por algunas ciudades pasan Tsunamis, en otras las lluvias tropicales o los huracanes lo arrasan todo,... en Barcelona basta con unas horas de nieve para paralizar la ciudad y provocar un colapso total.

Pues sí, ayer empezó a nevar sobre las 9-10h y a las 16’30h ya estaba cerrada la circulación de varias líneas de trenes, concretamente todas menos la C-2 Sur. Según dicen, hubo problemas en unas 175 carreteras. Autopistas como la AP-7, la N-II, la C-58, la C-31, la C-32, la C-33 cerradas al tráfico, la Ronda de Dalt colapsada,... Por supuesto, se paralizó también el servicio de autobuses y ferrocarriles.

Sí, Barcelona es una ciudad mediterránea y no estamos acostumbrados a que nieve a nivel del mar, pero por un palmo de nieve (2 máximo) la que se lió. Por lo menos en 3 de los grandes hospitales (Can Ruti, Vall d’Hebron y el Hospital General) se declaró estado de emergencia y fueron muchas las enfermeras que, o bien por no poder salir físicamente o por exigencias del guión, tuvieron que hacer noche en el hospital. Yo me quedé tirada en la estación de tren, esperando a que se reanudara el tráfico de Renfe. Aguanté 3 horas hasta que me conciencié de que no dormiría en casa. Somos muchos los que vivimos en ciudades del extraradio y cada día tenemos que desplazarnos a la ciudad a trabajar, por eso fueron muchos los que, como yo, nos quedamos tirados sin medio alguno (ni por mar ni por aire ni por tierra) para volver a nuestras casas. Más de uno tuvo que buscar recursos (amigos, familiares, etc.) y otros tuvieron que hacer noche en hoteles dejando a los niños con la abuela, los tíos, el vecino, etc. por no poder ir a recogerlos. Según calculan, unas 2.500 personas han tenido que pasar la noche fuera de casa, alojadas en hoteles, pabellones municipales y otras instalaciones habilitadas.




Esta mañana, aún con un sol espléndido, todo funcionando a medias (universidades y colegios cerrados y demás) y arreglando desperfectos (árboles caídos, nieve en las aceras, 200.000 personas sin luz en sus casas, 100.000 sin teléfono,...).
Para la próxima vez lo tengo claro, o me quedo directamente en casa o cuando me quede tirada por ahí me armo de paciencia con un buen libro (ayer me lo dejé en casa) o unos esquís y a disfrutar! Ya llegaré a casa (algún día)!

lunes 8 de marzo de 2010

Popeye, hierro y espinacas

Culturalmente, muchos consideran a Popeye como precursor de los superhéroes que posteriormente dominarían los cómic. Su nombre proviene del inglés Pop-eye que literalmente significa Ojo saltón, que se refiere a su ojo tuerto, término común en los marineros. La primera aparición de Popeye fue el 17 de enero de 1929 como un personaje secundario de la tira cómica de Segar Thimble Theater. Popeye fue contratado originalmente por Castor y Ham para pilotar el barco que los ayudaría a cazar una gallina mágica. Semanas después, mientras viajaban de vuelta, Popeye recibe un disparo, pero la gallina le otorga fuerza sobrehumana como respuesta a sus cuidados.

Una de las características más c
onocidas de este personaje es el consumo de espinacas, las cuales aumentan su fuerza a límites sobrehumanos. La referencia a las espinacas proviene de un estudio publicado que, debido a un error de transcripción o, lo que es lo mismo, una coma mal puesta en el decimal, llevó a pensar que las espinacas contenían diez veces más cantidad de hierro de la que aportaban en realidad. El fallo fue de la secretaria del científico J. Alexander, que midió el contenido en minerales de diversos alimentos y, en el momento de pasar los datos, se equivocó. Eso sucedió a finales del siglo XIX y, posteriormente, el marino Popeye se encargó de difundir el error. Mientras, los niños de medio mundo imitaban a su héroe comiendo espinacas para intentar ser igual de fuertes que él. El error fue descubierto en los años 30, al realizar nuevos estudios sobre las espinacas, pero no fue publicado hasta que T. J. Hamblin escribió sobre ello en el British Medical Journal. Sin embargo, el falso mito sigue circulando.

El hierro es un mineral y una parte clave de la hemoglobina, la proteína que transporta el oxígeno en la sangre.
El cuerpo normalmente obtiene el hierro a través de los alimentos y por el reciclaje de hierro de glóbulos rojos viejos. Sin este elemento, la sangre no puede transportar de manera efectiva el oxígeno, un elemento necesario para el funcionamiento normal de todas las células del cuerpo. También participa en la obtención de energía a través de la glucosa (glucogenolisis), activa el grupo de vitaminas B y aumenta las defensas.


Metabolismo del hierro

Las causas más habituales de deficiencia de hierro son: la pérdida de sangre (incluyendo el sangrado menstrual abundante), la absorción deficiente de hierro por parte del cuerpo y el aporte insuficiente en la alimentación. Por tanto, las necesidades son mayores en las mujeres en edad fértil (por la menstruación o el embarazo) que en el hombre.

El hierro que se obtiene de los alimentos de origen animal, el hierro hemo (asociado a la proteína hemoglobina) se asimila entre un 10 y 20%; sin embargo, el hierro no hemo, que se encuentra en los vegetales, tiene una asimilación de apenas el 2%. En el caso de las espinacas, además, contienen muchos oxalatos, que impiden la completa absorción del hierro en el sistema digestivo.



Los alimentos ricos en hierro incluyen: carnes rojas (el hígado es la fuente más alta), huevos (yema), legumbres, carne de aves, uvas pasas, verduras de hoja verde, almejas, ostras, mejillones, frutos secos (como los pistachos), pan integral (harina), levadura de cerveza, algunos cereales y pescados.

Para absorver bien el hierro es mejor tomarlo junto con vitamina C. La vitamina A también facilita la absorción, sin embargo, los taninos del té la reducen. Buenas combinaciones serían: carne con vegetales ricos en vit. C como pimientos, cebolla o judías verdes; verdura de hoja verde aliñada con limón o carne acompañada de una ensalada de tomate.