viernes 27 de mayo de 2011

Indignados somos todos


Hoy me avergüenza vivir en este país. Los indignados no son más que personas normales que han salido a la calle reclamando sus derechos como ciudadanos, por ejemplo que no se recorten servicios sociales (y al día siguiente se anuncien aumentos de los sueldos de los políticos). Se reducen servicios sanitarios y educativos, ¿qué sociedad queremos, llena de incultura y enfermedad? Los pobres cada vez más pobres, los ricos cada vez más ricos, ¿qué mundo estamos creando? Los políticos son sordos y ciegos a las demandas de la sociedad, ¿qué hay del sentido de la “democracia”? ¿representación del pueblo? La gente ha aguantado mucho, demasiado, pero ya han agotado nuestra paciencia. Vivimos en un país de pandereta, no me extraña que en muchos países del mundo se siga pensando que vivimos bajo una dictadura (enmascarada tras unas urnas quizá).

CIU ganó las elecciones en Catalunya hace 5 días y hoy ya ha sacado a sus pit-bull a pegar a gente indefensa y pacífica, a limpiar lo que le molesta a base de golpes, como el más incivilizado de los países. Y aún hay políticos que comparecen alardeando de la situación y justificando a los agresores.

Nos gustaría que los medios informativos
informaran, sobre todo los públicos, que se comportan como rancios dispositivos al servicio del gobierno en vez de al servicio de la sociedad (de donde sale su financiación) viviendo al margen de la realidad social, con su manipulación informativa minimizan una situación que es muy grave en sí misma.

¡Democracia real ya! Hablamos alto y claro, sólo falta que se nos escuche, es la voz del pueblo. La calle es nuestra.



Europa press

Más información: Público

3 comentarios:

  1. Sin lugar a dudas frente a los últimos acontecimientos no han hecho más que acrecentar nuestra indignación.
    Besos.

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  2. Y lo que queda... nada bueno me temo...

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  3. Suscribo al 100% cada una de tus palabras. Espero que haya luz al final del túnel, porque a día de hoy, yo también me avergüenzo de vivir en este país, que apoya las revueltas en África, pero aquí las disuelve a palos.

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